El mundo es de muger, el mundo es rojo.

En un mundo oculto, la luz de una mujer aparece de la oscuridad

En el oscuro rincón de la ciudad, un farol titilaba con timidez, iluminando apenas el rostro de un hombre solitario. Su mirada perdida revelaba un pasado lleno de sombras y secretos. La noche estaba preñada de misterio cuando una figura emergió de las sombras.

Era ella, la mujer que había venido a buscar respuestas. Sus ojos, llenos de determinación, se encontraron con los del hombre. Entre susurros, se revelaron verdades enterradas y promesas rotas. El farol, testigo silente, arrojó luz sobre un pacto sellado en la penumbra de sus almas errantes, uniendo destinos enredados en un laberinto de intrigas nocturnas.

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